Aunque no fueras una gran jugadora de fútbol, jugarías un partido excelente si el capitán de tu equipo fuera David Beckham. El violinista más mediocre sonaría algo mejor si tocara bajo la atenta mirada de uno de los mejores directores de orquesta del mundo. Algunas circunstancias y situaciones y ciertas personas, hacen realmente posible que mejoremos nuestro juego. Lo hacemos mejor en circunstancias que apoyen nuestro deseo interior de hacer esa cosa un poquito mejor. Hoy, en un ámbito fundamental de esfuerzo, puedes hacerlo mejor de lo que crees.
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